¡Felices Fiestas!

Maria Fontal navidad

Este año quiero felicitaros las fiestas deseándoos ese tipo de felicidad vital de la que nos habla Charles Chaplin

Cuando me amé de verdad

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme.. Hoy sé que eso tiene nombre. autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es. autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama. madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es. respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama. amor hacia uno mismo

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es. simplicidad

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la. humildad

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama. plenitud

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es. saber vivir!

 Charles Chaplin

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Cómo tomar decisiones difíciles

¿Te ha pasado que delante de una decisión te gustaría conocer el resultado por anticipado antes de decidir?

Maria fontal tomar decisiones

A veces tenemos que tomar decisiones y no nos atrevemos porque no estamos seguros de que sea la “correcta”, porque nos asusta que nos podamos equivocar y las consecuencias de ese error. Entonces empezamos a evaluar una y otra vez los posibles riesgos y beneficios y entramos en un “bucle” de pensamientos de duda que todavía bloquean más la decisión.

Si te está pasando esto te diré que, al final, se trata de elegir qué camino quieres dibujar, qué puerta o puertas quieres abrir en tu vida laboral y empezar a caminar.

Cuando quieres saber el resultado de tus decisiones antes de tomarlas es como si creyeses en una especie de determinismo. Es suponer que todo está ya establecido y lo único que tienes que hacer es averiguar cuál es la decisión “correcta” que te llevará a lo que ya estaba designado para ti.

Pero es más bien al revés: a partir de la convicción de que quieres hacer algo, por ejemplo, cambiar de trabajo, pones la ilusión y los medios necesarios y empiezas a caminar hacia esa meta.

 Se trata de fijarse un objetivo realista e ir a por él.

El camino consiste en establecer metas en la vida y tratar de lograrlas. Unas las conseguirás y otras quizás no pero te aportarán aprendizaje y obtendrás conclusiones.

Marcarse retos e ir a por ellos con ilusión es una de las formas que nos ayuda a vivir con sentido y nos aporta felicidad, independientemente del resultado.

 Te invito a qué respondas a un par de preguntas:

 ¿Cuál es tu próximo objetivo?

¿Qué harás a partir de ahora para ponerte en camino?

Si quieres comparte tus respuestas escribiendo un comentario.

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 Es mejor tomar la decisión errónea y equivocarse que no optar por ninguna y vivir pensando en cuál era la correcta

Taller Autoestima y coaching para uno mismo

Lidera tu vida con una autoestima positiva

Autoestima

¿Qué es la autoestima? ¿Sabes cómo influye en tu vida? ¿Es posible aumentarla y mejorarla cuando ya somos adultos? Habrás oído hablar a menudo de autoestima pero, ¿sabes cómo afecta a tus relaciones, en tu carrera profesional o en tu bienestar personal? ¿Sabes qué hacer para disfrutar de una sana autoestima? ¿Conoces las herramientas más útiles para incrementarla?

A estas y a otras cuestiones relacionadas con la autoestima, es decir: con el amor y el respeto que nos tenemos, con la valoración y el cómo nos vemos, responderemos en el Taller.
Participa de un Taller dinámico y experiencial. Aprende a la vez que te diviertes.
Llévate valiosas herramientas para aumentar tu autoestima y vivir una vida más feliz.

25 de octubre a las 16h. Centro Ananda de Tortosa. Inscripciones: 

Rosa Mª Adell (636 083 785)

rosadell@hotmail.com

Conferencia Marca personal y reinvención laboral

¿Cómo diferenciarte entre tanta “marca blanca” profesional? ¿Cómo conseguir que te tengan en cuenta los clientes, jefes o compañeros cuando busquen a un experto? ¿Cómo convertirte en un profesional de referencia dentro de tu sector?

De estas y otras cuestiones hablaré en mi próxima conferencia:

Marca personal y reinvención laboral”

Será en Logroño, en el Colegio de Arquitectos el próximo día 1 de octubre a las 19h

“Sé tú mismo. Los demás puestos están ocupados” Oscar Wilde

Enlace al articulo publicado en La Vanguardia 26/9/14:

http://www.presscuttingservice.com/Noticias/20140926_LAVANGUARDIA.COM_P3_prin9673.pdf

 

La fuerza de tus acciones cotidianas

Ayer en una sesión de coaching le pregunté a Toni, un cliente de 52 años:

“-¿Qué quieres ser cuando seas “mayor”?”

Él me respondió: “-Feliz”.

Y yo le comenté:

 “- Ese es un Gran Deseo. Es un deseo en mayúsculas porque es un deseo del corazón”.

deseo

Dicen los expertos que podemos clasificar los deseos en tres tipos:

  • Los deseos en mayúsculas o Grandes Deseos
  • Los deseos en minúsculas o pequeños deseos
  • Los deseos cotidianos

Los Grandes Deseos, son aquellos que pide nuestro corazón, tales como: amor, felicidad, paz, plenitud… Los reconocerás porque son los deseos, más allá de los cuales no hay otros.

Por ejemplo, puedes pensar que te gustaría cambiar de trabajo.

Si te pregunto: “-¿para qué?”, podrías responderme que para poder trabajar en algo que te guste más.

Si ahora te cuestiono: “-¿para qué más?”, podrías contestarme que para pasártelo mejor y tener más tiempo para ti y para tu familia.

Si te vuelvo a preguntar:   “¿para qué más?”, me podrías decir que para ser más feliz.

Si te pregunto de nuevo: “- y ¿para qué más?”, probablemente volverías a darme la misma respuesta: “-ser feliz”.

¿Ves?, no hay respuesta más allá. Ser feliz es uno de los Grandes Deseos.

Pero ¿cómo se llega a esos Grandes Deseos? Por ejemplo: ¿Cómo consigo ser feliz?

Entonces, te preguntaría qué es para ti ser feliz, porque para cada uno de nosotros puede significar algo distinto.

Quizás me contestes: “-para mi ser feliz es sentirme libre, disfrutar con mi familia, con mis amigos, trabajar en algo que me guste o tener un propósito que me realice”.

Bien, ahí aparecen los pequeños deseos: tener un propósito vital, formar una familia, divertirse con los amigos, cultivar mi desarrollo personal… En la medida que colme estos pequeños deseos, iré viviendo los Grandes deseos: ser feliz, sentirme en paz, libre…

Y ¿cómo colmo los pequeños deseos? Cumpliendo los deseos cotidianos.

Si quieres formar una familia, trabaja cada día para que eso sea una realidad: busca pareja, cuida a la que tienes, comparte tiempo de calidad con tus hijos, en definitiva, “construye” familia.

Si lo que quieres es cambiar de trabajo porque estás atrapado en uno que no te gusta, que te hace sufrir, ponte en marcha para lograrlo. Averigua qué es lo que te gusta, qué se te da bien, cuáles son tus talentos, cultívalos y perfecciónalos. Investiga cómo puedes desarrollarlos mejor: fórmate, practica cada día, desarróllalos en un negocio paralelo a tiempo parcial… Estudia qué demanda hay en el mercado laboral para tus talentos y cómo hacer que más personas se beneficien con ellos…

Es decir, ocúpate de tus deseos cotidianos para satisfacer tus pequeños deseos y así llegar a vivir tus Grandes Deseos.

Si no lo intentas seguro que no lo consigues.

Y puedes pensar:   “-todo esto suena muy bien sobre el papel pero, ¿qué hay de los miedos a fracasar, a sufrir, a equivocarte, a perder…?  ¿Qué hay de los bloqueos, las dudas, los “quiero” pero no “quiero”…?”

Bueno, una colega coach suele declarar: “Nadie dijo que fuera fácil pero tampoco imposible”.

A veces, para conseguir nuestros sueños, nuestros deseos más profundos, tenemos que recorrer un camino de aprendizaje; si fuese tan fácil, si estuviese tan al alcance de tu mano, seguramente ya lo habrías logrado. Pero, la cuestión es: ¿vale la pena o no vale la pena esforzarse por alcanzarlo? Es más, si no lo intentas, si sigues haciendo lo mismo que hasta ahora ¿dónde te ves en 5 o en 10 años?,  ¿más cerca de alguno de esos Grandes Deseos o más lejos?

Una vez, una persona sabia me recomendó:   ”- cada noche cuando te vayas a dormir deja tus pequeños deseos a los pies de la cama y ofréceselos a la Vida, ella sabrá qué hacer con ellos y; mientras, tú descansa tranquila. Por la mañana, cuando te levantes, vuelve a recogerlos y ocúpate de ellos con todas tus fuerzas y toda tu ilusión. Algunos llegarás a vivirlos, otros quizás no, pero habrás tenido un gran aprendizaje y la certeza de haber vivido tu vida intensamente”.

Stephen Covey conferenciante y escritor de best sellers declaró: “-mis cosas favoritas en la vida no cuestan dinero”.

Está claro que el recurso más precioso que tiene cualquier persona no cuesta dinero. Ese recurso es el tiempo. No podemos comprar más tiempo por muy ricos que seamos.

Cómo empleas ese tiempo, en qué lo inviertes, es lo que te conducirá a conseguir tus pequeños deseos y por ende a vivir los Grandes Deseos de tu corazón.

¡Quiero vivir sin trabajar!

vivir sin trabajar maria fontalNo tengo la fórmula para que puedas decirle adiós a tu jefe mañana mismo pero sí para que trabajes y te parezca que no lo haces.

                                   “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un                                                           día de tu vida.” Confucio

Y ¿cómo se elige un trabajo que te guste? ¿Qué requisitos tiene que tener para que te haga sentir realizado y te parezca que no estás trabajando?

Según Roman Krznaric cofundador de The School of Life, un trabajo que nos realiza debe cumplir 3 requisitos:

  • Fluir
  • Libertad
  • Dar sentido

Fluir: podríamos definir el concepto “fluir” asociado al trabajo, como aquella sensación de estar completamente inmerso en la tarea que nos ocupa, hasta el punto de perder de vista el reloj. Realizar el trabajo con plena atención e interés, a la vez que disfrutamos y estamos totalmente concentrados en lo que estamos haciendo.

Para descubrir con qué actividades fluyes, piensa en las que haces sin que nadie te lo pida; a qué tareas te gusta dedicarte aunque no cobres por ellas. Si aun así, no se te ocurre cuáles son, puedes practicar un ejercicio sencillo: lleva un “Diario del fluir”, donde,  durante un mes vayas anotando todas las actividades con las que has disfrutado, con las que te has sentido fluir.

Pero cuidado, no es el único elemento para que un trabajo tenga sentido. Podría pasar que nos entregásemos a actividades en las que fluimos y no nos sintamos realizados porque no estén alineadas con nuestros valores o no expresen nuestras pasiones. Necesitamos tanto fluir como libertad y sentido.

Y aquí llegamos al segundo requisito que es la libertad.

Tenemos que ver cómo equilibrar nuestros dos deseos: seguridad y libertad. La mayoría queremos una cierta seguridad, sobretodo en épocas de incertidumbre económica, pero los psicólogos han observado que la satisfacción en el trabajo está directamente relacionada con la autonomía y la cantidad de tiempo diario que los trabajadores se sienten libres de tomar sus propias decisiones.

El tercer requisito es realizar un trabajo con sentido. Y en este punto parece que son 5 los aspectos que confieren sentido a nuestra labor:

  • Ganar dinero
  • Conseguir estatus
  • Dejar huella
  • Seguir nuestras pasiones
  • Poner en práctica nuestras habilidades

Si nuestro trabajo nos proporciona alguna de estas satisfacciones o más de una, sentiremos que estamos ocupándonos en una tarea con sentido.

Aunque todas y cada una de las motivaciones anteriores son válidas, parece ser que las dos primeras: ganar dinero y conseguir estatus, no suponen un motivo de realización a largo plazo. Es decir, trabajar únicamente para ganar dinero o ser reconocido por nuestro estatus, a la larga no nos hará sentirnos felices en nuestro trabajo. Mientras que los 3 últimos: dejar huella, seguir nuestras pasiones o poner en práctica nuestras habilidades, pueden proporcionarnos bienestar todo el tiempo que nos dediquemos a cultivar nuestra vocación.

Krznaric explica que un ejemplo de ocupación con sentido lo podemos encontrar en el poeta norteamericano Wallace Stevens, quién trabajaba por las mañanas en una compañía de seguros y por las tardes escribía poesía. Consideraba su verdadero oficio el de poeta.

Stevens ganó el premio Pulitzer en 1955 y le ofrecieron una cátedra en Harvard, que le hubiese permitido vivir de la poesía y dejar su trabajo en la compañía de seguros, pero la rechazó porque no quiso renunciar a su independencia.

¡Ojo! Con convertir un hobby en nuestra profesión, quizás acabemos aburriéndolo. Y al revés, si nos dedicamos a un hobby con profesionalidad y constancia, puede proporcionarnos todas las recompensas de un trabajo con sentido.

Aunque no ganó dinero con ello, este poeta, obtuvo reconocimiento social (estatus), puso en práctica una de sus habilidades, dejó un legado y siguió una de sus pasiones.

¿Qué actividades con las que disfrutas quieres potenciar más en tu vida?

¿Pueden convertirse en tu profesión?

¿Encuentras algún trabajo relacionado con ellas?

Consigue el trabajo que en verdad deseas

Me encuentro a veces que personas muy válidas, con un buen currículum, consiguen una entrevista de trabajo y en el momento de enfrentarse a ese reto, se vienen abajo. Les falta confianza en ellas mismas o una buena preparación de la entrevista o las dos cosas porque, a menudo, ambas están relacionadas.

Dudan, emergen sus inseguridades, cometen errores que les impiden conseguir el trabajo que desean.

Hoy quiero recomendaros un libro que trata de cómo superar una entrevista de trabajo con éxito.

“Consigua el trabajo que en verdad desea” de James Caan

Consiga el trabajo que en verdad necesita

James Caan, fundó Alexander Mann, una empresa de selección de personal y más tarde la firma de caza talentos Humana International. Conoce bien qué hace que algunos candidatos destaquen por encima de los demás y consigan el trabajo que anhelan.

Salvando las diferencias culturales de las empresas anglosajonas y las nuestras, creo que aporta ideas de valor.

A modo de ejemplo, algunos de los consejos que James Caan da en su libro son los siguientes:

  • Procura, como un buen tendero, que tu currículum muestre las mejores manzanas en la primera fila del puesto, esto es, que todos los datos estén directamente relacionados con el puesto que se ofrece, que sea un documento diseñado a medida.
  • Llega siempre puntual a tu entrevista de trabajo, no hay excusas para llegar tarde. Es la primera impresión que vas a dar. Llegar puntual habla de tu interés y compromiso. Piensa que el entrevistador tiene varios candidatos que debe descartar, no le des un motivo para ser tú uno de los primeros que descarte.
  • La preparación es fundamental. Investigar la empresa, que está pasando en su sector, cómo es la persona con la que vas a entrevistarte. Puede ayudarte internet. Piensa que si vas a iniciar una relación laboral, es como toda relación, tendrás que saber con quién te vas a “casar” y ellos, a su vez, es posible que también te investiguen a ti, así que cuidado con los datos que aparecen sobre nosotros en internet.
  • Utiliza toda la información reunida como material para preguntar y plantear temas de discusión cuando estés en la entrevista. Recuerda que no sólo pregunta el entrevistador, tu también tienes que mostrar interés y que mejor manera que preguntando.
  • Ofrécete para trabajar una semana a prueba. Contar con un currículum perfecto no demuestra que seas capaz de llevar a cabo el trabajo. Un destello de pasión durante la entrevista podría cambiarlo todo.
  • No corras ningún riesgo debido a tu aspecto personal. Averigua cómo es el estilo general de la empresa y muéstrate en sintonía con el puesto al que aspiras.
  • No te preocupes si estás nervioso, eso demuestra que deseas el trabajo.
  • Compórtate como un profesional hasta que hayas salido del edificio. No te relajes hasta que estés fuera de la vista y no haya nadie que pueda oírte.
  • Durante los primeros días, semanas y meses en el nuevo trabajo, el que realmente deseas, sigue a prueba. Entra con buen pie.

Por último, reproduzco un consejo que nos da James Caan para reflexionar:

  • Los cambios crean oportunidades, pero reflexiona sobre las consecuencias que tienen a largo plazo en tu vida. Procura estar seguro al cien por cien con tu decisión, tanto si te inclinas por cambiar de trabajo y carrera profesional, como si decides quedarte y transformar el potencial de tu trabajo actual.